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¡Siento un
ansia radiante..!
¡Siento un ansia radiante de vivir,
de ofrecer mis triunfos a tus pies!
¡Tengo el alma vibrante de emoción
por hallar lo que siempre deseé!
Si tú vienes, contigo han de venir
los sueños que se fueron del ayer,
los castillos deshechos por el sol
que caía en las sombras del desdén.
Nuestras manos, unidas, me darán
la potencia perdida que se fue.
No habrá muro que no pueda saltar,
ni lago, ni profundo terraplén.
Y si, un día, la Gloria ha de posar
en mis sienes coronas de laurel,
yo a tus plantas mi frente he de humillar,
mientras canto la gloria de tu ser.
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