Se acabó. Tú lo has querido.
Yo habré podido engañarte
por omisión, por olvido,
pero nunca por dañarte.

Hasta aquí llegó la cosa.
No me asusta que me dejes.
Mas, siendo tan orgullosa,
luego de mí no te quejes.

Ya te he pedido perdón.
Mil veces volvería a hacerlo.
Mas veo que el corazón
tienes más duro que el hierro.

¡Anda ya con tus caprichos!
¡Hiéreme con tu despecho!
Pero sabes que hay un nicho
lleno de amor en tu pecho.

¿Será verdad o es que sueño
que ese amor has de matarlo?
Yo no quise ser tu dueño,
tú me lo diste de grado.

Y aquello que se regala
luego ya nunca se pide.
Lo diste de buena gana,
no es justo que me lo quites.

¡Orgullosa, sí, orgullosa!
No me canso de decirlo.
¡Hasta aquí llegó la cosa!
Ya no pienso repetirlo.


Poema anterior                   Menú           Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1