Para siempre cesó el viento del Norte,
para siempre pues tú lo deseaste.
Pero siempre que leas mis poemas
sabrás cuánto y en qué modo pude amarte.
¿Que no te fui muy fiel? Eso es bien cierto.
¿Que fui poco sincero? En ocasiones.
Pero sabes que igual que nos amamos
jamás ya se amarán dos corazones.
Hasta siempre, mi amor, Viento del Norte.
Hasta siempre, mi bella montañesa.
Hoy se acaba una historia cual hay pocas,
plagada de hermosura y de belleza.
Quizás nos olvidemos para siempre.
Hoy parece imposible ni pensarlo.
¡Y todo por un simple disparate
del Destino que quiso separarnos!
Ya no soplan los vientos como entonces.
Se han calmado y el amor ya yace yerto.
¿Para qué, dime, pues, nos conocimos?
Fue un error del Destino siempre incierto.
Puede ser que tú vuelvas algún día...
¡Ojalá que tuviera tanta suerte!
Por mi parte, yo te estaré esperando,
te lo juro, hasta el día de mi muerte.
Poema anterior
Menú
|