A Dios le pido esta noche
que no te lo tenga en cuenta,
que igual que me diste todo
hoy me lo quitas contenta.
Te ríes de mis pesares,
de mis traiciones te vengas
y te quedas tan tranquila,
como si nada te fuera.
¡Maldita seas mil veces!
Te maldigo aunque no quiera,
que en el fondo de mi alma,
te sigo amando de veras.
Pero todo tiene un fin,
siempre a la meta se llega.
Tú y yo caminamos juntos
mas, al final, hoy me dejas.
Vive tranquila, soñando.
Lo nuestro fue una quimera.
Sólo un cariño imposible,
una mentira cualquiera.
Puede que llegue a olvidarte.
Hoy no lo pienso siquiera.
Pero tal lo consiga
algún día, cuando muera.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|