Me dices que no te odie...
Eso suena a tontería.
¿Cómo podría yo odiarte
siendo mi única alegría?
Otra cosa es que te empeñes
en ser obstinada y terca,
que sigas lejos de mí
cuando quieres estar cerca.
¡Mujeres, al fin y al cabo!
Muñecas de infantil juego.
Entregáis el corazón
para reclamarlo luego.
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