Puse yo en tu cariño gran empeño
y tuve la gran suerte de alcanzarlo.
Ahora que por torpe lo he perdido,
me encuentro nuevamente en solitario.
Yo no quise perderte ni engañarte;
puede ser que quizás jugué con fuego
sin pensar que podría en él quemarme,
que el amor, al final, sólo es un juego.
Un juego donde apuestas a una carta,
poniendo en grave riesgo tu fortuna.
Yo jugué todo aquello que tenía
y me veo hoy más solo que la una.
Que aunque creas que yo di pasos falsos,
te juro te entregué toda mi vida.
Una vida que estaba muy viciada
de anteriores y crueles pesadillas.
Y aposté mi ilusión total contigo,
buscando junto a ti encontrar la calma.
Mas la apuesta perdí por insensato:
Iba a oros y me pintó en espadas.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|