Las cosas son como son,
no como quieres que sean.
A veces, con un farol
ganas y pierdes con buenas.
Yo aposté al más puro azar
cuanto tenía en mis arcas.
No pienso volverme atrás,
porque lleve malas cartas.
La enfermedad ha podido
hacer que nos separemos,
mas no hay que dar por perdido
en definitiva el juego.
Muy pronto habrás de curarte
para volver a mi lado.
Volveré de nuevo a amarte
como entonces nos amamos.
No llores, pues, más, mujer,
lata en tu ser la esperanza.
Porque el amor, lo has de ver,
a curar tu mal alcanza.
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