¿Por qué te empeñas diciendo
lo que tu alma no siente?
Dices que quieres dejarme
y yo te digo que mientes.
Conozco tu corazón
y sé que te está quemando
dentro del pecho al decirme
que ya no añoras mis labios.
¡Sé sensata de una vez,
rompiendo con tus amarras!
Que no quiero que te mate
la pena con su cruel garra.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|