La gente va y viene rauda,
espera la Nochevieja,
cuando se comen las uvas,
cuando un año nuevo empieza.

Parece que van nerviosos,
se les nota muy intranquilos.
Yo, sin embargo, aunque solo,
me río cuando les miro.

Porque cuánta incongruencia
en sus reuniones se nota.
Se juntan con sus familias
por no tener otra cosa.

Y digo yo... ¿El estar solo
no es a veces más compaña
que el estar con otras gentes
que hieren con sus palabras?

Dicen que dos no discuten
si uno no quisiera hacerlo.
Puede que lleven razón,
mas no probarlo prefiero.

Así que ¡fuera de líos!,
que el buey solo bien se lame.
No quiero que me acompañe
quien no quiera acompañarme.

Y la que quiero está lejos,
aunque cercana en el alma.
Nos comeremos las uvas
unidos en la distancia.

Que la distancia no existe
cuando se quiere de veras.
Mañana despertaremos
y año nuevo, vida nueva.

Eso es lo que en verdad ansío:
Con ella empezar de nuevo.
El pasado ya no existe,
se marchó por siempre lejos.

Hoy nos espera un mañana,
que el ayer ya se ha marchado.
Vamos a vivir felices
este amor apasionado.



Poema anterior                   Menú            Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1