Ya sé que con mis poemas
a veces te causo daño.
Pero piensa que estoy solo
y estamos en Fin de Año.
De un año que ha sido amargo
pero feliz a la vez.
Amargo hasta aquel septiembre,
feliz desde el día aquél.
Aquél en que fui a buscarte
nervioso como un muchacho.
Aquél en que al fin te tuve
estrechada entre mis brazos.
Y en estas noches tan frías,
tan solo y tan solitario,
no te extrañe que se vayan
mis ojos al calendario.
Son unos días felices
para el resto de la gente.
Para mí, en mi soledad,
me suenan a indiferentes.
Pero recuerdo el pasado,
cuando pude ser feliz,
y me siento enfurruñado
porque no te tengo a ti.
Así que ruego perdones
mi torpeza y desvarío.
Tal vez es que me encuentro triste
de no pasarlo contigo.
¡Año nuevo, vida nueva..!
Si fuera cierto el cantar...
Pero es que temo que nunca
ese día ha de llegar.
Porque una vida a tu lado
bien nueva en verdad sería.
Que aunque, quizás, fuese corta,
muy intensa la viviría.
La viviría hasta el punto
de que el último suspiro
me encontrase entre tus brazos,
rodeado de mis libros.
Pues estos han de vivir
más que mi vida terrena.
Lo mismo que mi pasión
por ti, que ha de ser eterna.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|