La Navidad ha pasado
y tú te hallarás durmiendo,
descansando de fatigas,
en tanto yo estoy escribiendo.

Duerme, mi niña adorada,
duerme feliz en tu lecho.
¡Cómo sueño con la noche
en que duermas en mi pecho!

Pronto ha de llegar, ya pronto,
algo me lo está diciendo.
Por eso, mientras tú duermes,
yo velo escribiendo versos.

Versos de amor, como nunca
de mi cabeza surgieron.
Es porque quiero que sepas
cuánto y cómo es que te quiero.

No despiertes todavía,
no tengas prisa por verlos.
Mañana, ya descansada,
podrás, tranquila, leerlos.

Pues no es el tiempo el que importa,
ni tan siquiera el momento.
Lo que importa es el impulso
que los forjó en mi cerebro.

Y ese impulso fue tu amor,
ese cariño sincero
que sientes por tu poeta...
Por mí... Por tu compañero.



Poema anterior                   Menú            Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1