Quiero tenerte en mis brazos
otra vez y otras mil veces,
mientras que pasan los días,
mientras que corren los meses,
en el rodar de los años,
hasta que venga la muerte.
Y el día que todo acabe,
cuando la muerte al fin llegue,
quiero que con tus bellos labios
los míos, indignos, beses.
Pues me has mostrado un amor
como el que soñara siempre.
¡Y mira que tuve amores,
mira que tuve mujeres..!
Mas como tú no hubo otra
que como tú se me diese
entera en alma y en cuerpo,
ardorosa e impaciente.
Soñaba en una aventura
y resultó que tú eres
la estrella que yo esperaba,
el talismán de mi suerte.
Que nunca me falte, espero,
el cariño que me tienes
pues, si llegara a faltarme,
no podría defenderme
de los golpes del Destino,
que hiere con garras crueles.
No valdría para nada
por más éxitos que hubiese.
Por eso te digo, hermosa,
que a mi lado he de tenerte
mientras que corran los días,
mientras que pasen los meses,
en el rodar de los años,
hasta que llegue la muerte.

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