Esas pequeñas cosas del día a día
son en verdad, al cabo, lo que importan.
Ése sentirte andar por la cocina
en tanto que mi mente versos forja.

Y preguntas si seríamos felices
estando unidos el resto de la vida.
Piensa bien, amor mío, lo que dices,
que me temo que es una tontería.

¿Cuándo has sido feliz cómo a mi lado?
¿Brilló acaso alguna vez tanta alegría
en tus ojos después de haber amado?
No me digas que sí, porque es mentira.

Yo, al menos, a tu lado estoy tranquilo.
Si es amor o cariño, no me inquieta.
Sólo sé que ni pienso ni cavilo.
Los temores de ayer hoy no me aprietan.

¿Puede llamarse amor? Yo así lo creo.
Y si no, llámalo cómo decidas.
El caso es que calmemos el deseo,
que vivamos a gusto nuestras vidas.

Que lo demás, por sí viene rodado.
A veces se confunden las palabras:
Cariño, amor, deseo... Son vocablos.
Lo que importa es vivir la vida en calma.

Poema anterior                   Menú            Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1