Sería hermoso volver a casa y encontrarte
cocinando, traviesa, entre pucheros.
¿Ves? Así, imagino nuestra vida:
Tranquila, relajada, amor sincero.
Y no creas que yo quiero encerrarte,
como antaño, con la pata quebrada.
Es que sé que tú así te diviertes,
que moliendo los ajos te descansas.
¿Que qué cosa hay más bella, con cariño,
cenar juntos aquello que cocinas,
para luego rodearte con mis brazos
y llenar todo tu cuerpo de caricias?
Es, en suma, la vida que yo ansío.
La vida que yo sé que tú deseas:
Trabajar, ser felices dulcemente,
amarnos hasta el día que Dios quiera.
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