Digo que tienes mal genio
y es verdad que sí lo tienes.
¡Bendita esa característica,
que demuestra lo que eres!
Una mujer bien segura
de lo que su corazón requiere.
Que sabe luchar con fuerza
por aquello que ya tiene.
Y que no quiere perderlo.
Que aunque mil huríes vinieren,
tú, a bocados, si es preciso,
harías que ellas huyesen.
¡Ole, ya, mi cantabrona!
Que los tienes muy enteros.
Igual que los que te mostré
del caballo de Espartero.
¿Recuerdas esa mañana?
Yo ya no sé lo que hicimos,
pero al cabo te conduje
junto al Lago del Retiro.
Después bajamos a un Banco,
que no era un banco cualquiera.
Querías cambiar billetes
y el Banco de España era.
¡Ay, por Dios, mi cantabrona!
Es que me tienes tan loco
que, aunque yo quiera acordarme,
no lo recuerdo ya todo.
¡Quién pudiera en ese ensueño
vivir lo que reste, siempre!
¡Mira si serás "pesada"
que cual losa ansío tenerte!
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