Tú giraste una letra de amor a ciento veinte
días
y el pago, opino, que a tiempo
yo he cumplido.
Cierto, sí, con más de algún apuro;
pero, al cabo, al vencimiento la he atendido.
Te fiaste de mí, sin garantías,
sin pedirme un aval y sin informes.
Sabías que era un loco atolondrado,
mas tu fe en mi cariño fue siempre enorme.
¡Y mira que te he hecho travesuras!
Hasta a punto estuve de no querer pagarte.
Pero supe que en ti había un tesoro
como nunca lo hallé en ninguna parte.
Yo te ruego que el crédito renueves,
que confíes de nuevo con ahínco.
No en vano ya han pasado cuatro meses,
porque hoy, vida mía, ya es día cinco.
Y encima, que hoy es día de tu Santa.
Quisiera haberte regalado algunas flores.
Mas, ¿qué rosas podré darte más bellas
que ofrecerte por siempre mis amores?
Así que te deseo feliz día
con este poemilla que he compuesto
para ti, con todo mi cariño,
con mi amor, alegría y con mi afecto.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|