Quisiera elevar mi alma,
mas no me encuentro con fuerzas,
que hay mucho lastre en su fondo,
hay muchas cosas que pesan:

El daño que poder hice
sin querer, pero a sabiendas,
porque se sabe de sobra
cuando haces bien, cuando pecas.

Quisiera encontrar la calma,
pero el rencor no me deja.
No consigo sosegarme,
las inquietudes no cejan.

Vivo vil y atormentado
cuando estar en paz quisiera.
Pero esa paz, ¡alma mía!,
dime tú dónde se encuentra.

¿En el calor de tus besos?
¿En el amor que me entregas?
Tal vez, porque estoy tranquilo
cuando te tengo muy cerca.

El reposo del guerrero,
el descanso del poeta...
Tal vez sea muy posible...
Un beso es un gran poema.

Una mujer, unos labios,
un cuerpo que tierno tiembla
al prestarle mil caricias
mientras exhala sus quejas.

Quejas de amor reprimido,
ayes de gozo y de pena
por el placer cuando vienes,
por el dolor de tu vuelta.

Quisiera elevar mi alma,
que a la tierra no volviera.
Ayúdame a conseguirlo,
mi muy amada montañesa.

Poema anterior                                  Menú                         Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1