No puedo vivir sin ti
y, sin embargo, no quiero,
que, por complacerme a mí,
pongas tu salud en riesgo.

¿Qué más me da el esperar?
Es fácil decirse eso,
pero la pura verdad
es que es muy fuerte el deseo.

El deseo de abrazarte,
de unirnos en ese beso
que yo sé que ha de curarte,
porque es mágico remedio.

De unirme a ti y, muy ardiente,
ir desnudando tu cuerpo,
poco a poco, lentamente,
empujándote hacia el lecho.

No puedo vivir sin ti
y, sin embargo, no quiero...
¡Quiero que puedas venir,
soy tu mejor curandero!



Poema anterior                                  Menú                         Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1