Has derramado tu llanto
y tal vez por culpa mía.
Mira que quien bien te quiere
te hará llorar algún día.

Lo mío no es egoísmo,
es amor sincero y sano.
Es simplemente el deseo
de estar feliz a tu lado.

Y no me basta una noche,
ni una semana ni un año.
Yo quiero toda la vida,
mira bien que no te engaño.

Tú eres ya mi compañera...
¿Mi compañera de cuarto?
¿Mi compañera de cama?
No es con lo que yo había soñado.

Pues para hacer el amor,
para besar otros labios,
hay muchas, como bien dices,
y hasta podría comprarlo.

Mas compañera de todo,
mujer que yo ame de veras,
sólo hay una y eres tú.
Las demás no me interesan.

Mi vida ha sido un desastre
hasta que tuve la suerte
de encontrarte y que me amaras.
Y eso quiero hasta la muerte.

Yo no te exijo más nada
que seas contigo sincera.
¿Me quieres? Lucha por ello.
Pero con todas tus fuerzas.

No dejes para un futuro
lo que hoy hacer pudieras.
Mañana puedo estar muerto,
dime entonces a qué esperas.

Es que parece mentira
que toda una mujer seas
pero, para ciertas cosas,
sólo una niña parezcas.

Los miedos engendran miedos;
el temor, desconfianza.
Y así, al cabo de los días,
se va apagando la llama.

Yo no quiero que eso ocurra.
También sé que no lo piensas.
Quieres que todo tranquilo
en tu vida permanezca.

Y no es así, no, amor mío.
La vida es en extremo dura.
A veces es necesario
enfrentarse a una ruptura.

No deseo atormentarte.
Ya tienes una tormenta
en tu interior que te agita.
¡Pues lucha con entereza!

La decisión es difícil,
no puedo ofrecerte nada
aparte de amor sincero.
Tú verás si eso te basta.

Pero no quiero que llores
como hiciste esta mañana.
Ni lo merezco ni quiero
que viertas por mí una lágrima.

La decisión es muy tuya.
Yo acataré la sentencia,
pues si al cabo me dejases
sabré sufrir con paciencia.

Mas el sufrimiento tuyo,
dime cómo se remedia.
Porque yo sé que tú lloras
en esas noches de ausencia.

No, cielo mío, me opongo
a que continúes sufriendo.
Y aunque me cueste la vida
iré a buscarte sin miedo.

No me asusta quién se oponga
ni que esgrima mil derechos.
Yo sólo sé que me quieres
y no hay nada contra eso.

Así que ve preparando
tus cosas, que iré a sacarte
de ese infierno en que te encuentras,
de esa vida de desastre.

Que en contra de nuestro anhelo
nada se podrá oponer.
O estamos juntos por siempre
o más vale fenecer.

Que la muerte no me asusta,
pero perder tu amor sí.
Déjalo todo de lado,
que quiero que seas feliz

y como nunca has amado
como me amas a mí,
ven al amor que te espera:
Este amor que es para ti.



 


Poema anterior                                  Menú                         Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1