Me has herido en lo más hondo de mi alma.
Si por una verdad que conté dejé de ser tan bueno,
¿qué habría pasado si llego a traicionarte?
Hubiera sido un ente del Infierno.

Y llevas la razón. No te la quito.
Una ilusión guió mis pasos hacia aquella
que entonces inspirara tantos versos,
una muchacha entonces linda y bella.

¿Cómo será en el hoy? Pues como sea.
Una cualquiera que veo por la calle.
La diferencia, para ti, es que ella hizo
brotar aquellas locas necedades.

Me está bien empleado, lo confieso.
Mejor me iría contándote mentiras.
Pero, entonces, dime sinceramente,
¿tú piensas de verdad que me querrías?

La de verdad siempre ha sido nuestra arma,
el cimiento tenaz de estos amores.
El día que haya duda entre nosotros
mejor será para los dos el que me ignores.



 


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