Ya falta poco, ya está cercano
el instante feliz de nuestro encuentro,
el placer de besar tus lindos labios,
el milagro de poseer tu bello cuerpo.

Apenas quedan ya sólo dos días.
Dos días eternos, sí, para mi mal.
Después vendrán el gozo y la alegría.
Después todo tu amor me poseerá.

Dejemos que no piense ya la mente,
que no recuerde que al cabo has de partir.
Vivamos estos días felizmente.
Después... No quiero ver qué ha de venir.


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