En mis sueños he visto brillar tu rostro.
Fue un rápido destello,
un momento tan sólo.
Me desperté soñando que te tenía
pero fue ilusión mágica,
aún no era el día.
Sentí sonar entonces tu voz amada.
Pensé que seguía el sueño,
mas me llamabas.
¿Cómo lograr supiste que era el momento
de sentir en mi oído
tu dulce acento?
Es que adivinas cosas que no se explican.
Voy a llamarte yo
y te anticipas.
Parece que supieras lo que mi alma piensa
pese a que la distancia
es tan inmensa.
¿Tienes un halo mágico en tu cerebro
que sabe cuándo río,
cuándo me alegro?
Has de saber entonces cuán impaciente
estoy de verte pronto,
para quererte.
Porque asimismo sabes que también lloro,
y querrás consolarme,
cuando estoy solo.
¡Poder inmenso de tu sabiduría!
Sabes cuánto deseo
hacerte mía.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|