Tú estabas esperando y yo buscaba.
En eso coincidimos en lo mismo.
Tú navegabas alegre, en tu velero.
Yo quería surgir de un hondo abismo.

En busca de la dicha navegabas.
Yo perseguía el encontrar olvido.
Un día, sin querer, nos encontramos,
uniéndose al azar nuestros caminos.

¿Caminaremos juntos ya por siempre
o, tal vez, habrán de separarnos
aquellos a quienes quisimos mucho
y hoy en día ya no queremos tanto?

Sea cual fuere el capricho del Destino,
te juro, amada, que no podrán robarnos
la dicha que gozamos esos días,
el placer de saber que me has amado.



Poema anterior                                  Menú                         Poema siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1