Siente rabia mi alma cuando pienso
que por mi culpa, acaso, tú padeces.
¿Qué has hecho para causarte daño,
si tú, de buena fe, me has dado lo que tienes?
Porque me has dado todo, cuerpo y alma.
Y ahora yo puedo pagarte con mis culpas
de antaño, de cuando no te conocía,
de cuando arrastraba aquella vida turbia.
Yo sé que me perdonas, generosa,
pero no logro arrancar del pensamiento
que, por haber sido necio y calavera,
ahora tu cuerpo padezca sufrimiento.
Porque sé que tu espíritu confía,
que me quieres muy firme y muy serena.
Quisiera haberte conocido antes:
Con eso, mi salud estaría entera.
Perdóname. Es todo lo que puedo
decirte en esta situación, avergonzado.
Siento rabia y dolor en mis adentros.
No merezco el perdón de mis pecados.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|