En tu risa divina
hay un misterio.
¡Si yo fuera ingenioso
de resolverlo!
En tu voz transparente
corre a raudales
la alegría que hace
vibrar mi sangre.
Y en tu esperar inquieto
de estar conmigo
late un ansia de amores,
besos y mimos.
¡Si yo pudiera
lograr que fuera corta
tu larga espera!
Pero el tiempo es cruel amo
de los amantes.
¡Ojalá yo lograra
que se acortase!
Convertir estas horas
en un segundo,
que mucho más deprisa
girase el mundo.
Mas, ¡ay!, no quiero,
que cuanto más deprisa gire
antes te pierdo.
¿Ves qué ironía?
Ahora quiero que corra a toda marcha.
Luego querré que pare y no te vayas.


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