¡Mañana! ¡Por fin mañana!
Ya no diré, como siempre,
mañana será otro día.
¡Mañana iré a conocerte!
¿Cómo será nuestro encuentro?
¿Cómo será tu sonrisa?
Estoy ansioso de verla...
¡Que el día pase deprisa!
La noche ya no la cuento
pues sé que no dormiré
soñando en que llegue el alba
y amanezca de una vez.
¡Mañana! ¡Por fin mañana!
Me levantaré temprano
para ir corriendo al encuentro
de los besos de tus labios.
Y en el calor de esos besos,
el alma que estaba fría
ha de fundirse en tu fragua.
¡Mañana ya serás mía!
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