Tú sientes algo que
ignoro.
¿Y qué es lo que siento yo?
Es muy vaga la respuesta
pero sé que siento amor.
Amor a una voz amiga,
amor a su dulce son,
cariño a su picardía
que brilla con ilusión.
Tú sientes con impaciencia
una juvenil pasión
que tu espíritu embelesa,
que vuelve ronca tu voz
de por sí tan cantarina,
tan alegre como el sol,
tan franca como es tu alma,
tan dulce y llena de ardor.
¿Y qué sentiremos ambos
al encontrarnos los dos?
Miedo, sorpresa, alegría,
palpitar el corazón,
circular por nuestras venas
la sangre con un temblor
que hace mucho no sentimos
y yo sé por qué razón:
Porque el amor se había muerto,
porque ya no había calor
en nuestras vidas sumidas
en aquel invierno atroz
y hoy la primavera ha vuelto,
ha rebrotado la flor.
Todo gracias a un milagro...
¡Seguro que sí hay un Dios!
Pues sólo Él pudo unirnos
en una conversación
que solamente el Destino
a su albedrío trazó.
- ¿Quién eres? -. Me preguntaste.
Y en mi alma algo vibró.
Supe que te había encontrado.
La búsqueda se acabó.
Pues yo buscaba hace tiempo,
espiando en derredor,
algo que ansioso anhelaba
con un anhelo feroz.
Era tu amor, vida mía,
Eran tu encanto y candor.
Hasta que una tarde mágica
mi suerte, por fin, te halló.
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