En estas largas horas
de esta tarde,
mientras que espero que a mi lado acudas,
una sombra se adueña de mi mente,
sembrándola de negras y hondas dudas.
¿Pasarás como pasaron otras
que mi vida cruzaron velozmente?
Ya sé que te hace daño mi pregunta.
Tú respuesta es que no, que quedarás por siempre
Pero tú sabes que yo sé que has de
marcharte.
Que aunque me quieras, tú tienes hogar fijo.
Que aunque a mi lado te encuentres tan dichosa,
allí te aguarda nadie menos que tu hijo.
Y es que el cariño de madre es el más
grande.
No puedes con ninguno compararlo.
Me amarás con pasión, yo no lo dudo,
Ya ves si te querré que te hablo claro.
Mas al fin y a la postre esta partida
nadie la habrá ganado, ni él siquiera.
A él le querrás siempre, mientras vivas,
y a mí me recordarás, aunque me muera.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|