Tu voz me dice que
espere
y es conocido el refrán
del que espera y desespera
tu voz ansiando escuchar.
¿El qué estarías haciendo,
hablar con otro quizás?
De celos se inunda el alma
tan sólo de eso pensar.
Y es que te quiero muy mía,
no compartirte con más
que con la Luna y la Noche.
Y ésas aún he de envidiar.
No quiero que con más nadie
tengas ni un leve rozar.
Ya lo sé que soy celoso...
¿Tú por qué crees que será?
¿No será porque te quiero
y lejos de mí tú estás?
Otros ojos te contemplan,
alegres al verte andar,
en tanto que yo estoy solo
sin poderte contemplar.
Sí, siento profundos celos
de tu cielo y de tu mar.
Que ellos ven todos los días
el encanto de tu faz
mientras mis ojos no pueden
ese encanto disfrutar.
Espero que llegue pronto
el instante en que jamás
de mi vista te separes.
¡No lo podría aguantar!
Que amor que brota del pecho
causando tan dulce afán
es insaciable en sus ansias,
no logrando dominar
el deseo de tenerte
y de tu cuerpo mimar
con mil caricias que, acaso,
no logras ni imaginar.
¡Ven pronto! Que yo te espero,
aunque no pueda esperar.
Que el que espera, desespera.
Y yo quiero ser cabal.
No quiero que la locura
vuelva en mi mente a anidar.
Que si un día estuve loco,
no quiero volverlo a estar.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|