¡Si yo lograra sacar del alma mía
todo aquel daño que antaño me causaron
y, el que es más grave, si pudiera
borrar el que yo hice sin pensarlo!

Tal vez, acaso, ahora lo consiga
mientras que bebo los besos de tus labios.
Pero es lastre pesado que retiene
mi corazón hundido en el pasado.

Tendrás tú que ayudarme, lo preciso.
No puedo yo salir solo del barro
en que me encuentro ahogado e impotente.
Tendrás que rescatarme con tus manos.

Y es que oscura mi alma se encontraba
entre dos sombras negras de desprecio.
De los dos no sé cuál fue más grande,
si el que yo hiciera o aquél que a mí me hicieron

Tendrás que armarte, pues, de gran paciencia,
ser generosa y dejar en el olvido
aquellas aventuras de un entonces
para un mañana feliz vivir contigo.

No creo que te cueste tanto hacerlo.
Tú eres gentil, afable y cariñosa.
A mí si que me costará dar al olvido
tanta maldad que hice y muchas cosas.

Pero seguro que con tu ayuda logro
borrar esos fantasmas de mi mente.
Te juro que voy a poner todo mi empeño.
Tú, por tu parte, abrázame muy fuerte.


 







 


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