Las
horas pasan felizmente
charlando contigo, amada mía.
Como si el tiempo se hubiere detenido,
cual si la noche no diese paso al día.
Yo hablo y atenta tú me escuchas.
Despierta como nadie me ha escuchado.
Captando de mi voz todos los sones,
soñando el movimiento de mis labios.
Esos labios que has de besar muy pronto.
Esos labios que han de buscar tu boca.
El tiempo va pasando lentamente
y parece que no pasan las horas.
¡Y ojalá que no pasaran nunca
cuando cerca de mí por fin te encuentres!
Intentaremos vivir instante a instante
para que sean eternas, para siempre.
Poema anterior
Menú Poema
siguiente
|