Con mis palabras he logrado que tu cuerpo
vibrase esta mañana estremecido.
Dime, si sólo con hablarte tiernamente
ya sientes, ¿cómo será al unirnos?

Será como una grandiosa sinfonía
interpretada por ángeles divinos.
Que no se atreva nadie de ese ensueño
intentarnos sacar e interrumpirnos.

Porque quien fuere, redondo allí, a mis plantas
ha de rodar en un instante, muerto.
Que no he de consentir que nadie robe
el placer de gozarte entre mil besos.



 


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