Veinte
años de menos que tuviera,
veinte años de más para quererte.
Que el cuerpo de ayer, joven, está ajado
mas en el pecho el corazón aún late fuerte.
No sonreía el labio hace unos días.
Mas bien un gesto atroz lo transformaba
pensando en todo el daño que me han hecho,
buscando en hacer mal tomar venganza.
Pero has llegado tú y el trazo amargo
has sabido borrar con tu alegría.
Aunque el cuerpo sea viejo ahora en joven
transformarlo has sabido, vida mía.
Ya no importa el ayer. Sólo es historia.
Lo que cuenta es mañana, simplemente.
Y en alas de los sueños que me inspiras
un Universo ideal se crea en mi mente.
Si dejarme quisieras algún día
no pienso dirigirte ni un reproche.
Porque tú has conseguido con tus risas
alumbrar la negrura de mis noches.
Así que continúo mi camino,
con el pecho ya erguido nuevamente.
Atrás dejé los sueños apagados
y un mañana feliz miro de frente.
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