Tienes
risa en tu voz y son tus labios
manantial de alegres carcajadas.
Tan sólo de escucharte siento alivio
y las penas se quedan olvidadas.
¿Cómo serán tus besos por lo tanto,
si ya tu voz destila la ambrosía?
Quiero saberlo sin prisas y sin pausas;
quiero tenerte en mis brazos, vida mía.
Quiero sentir tu cuerpo contra el mío,
los dos fundidos en un eterno abrazo.
Perder la mente en medio de tus senos
y nunca despertar de ese letargo.
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