En
mi lecho hay un hueco
triste y vacío.
No lo rellena nadie.
¿Por qué te has ido?
¡Bien me lo dijo el alma
tras de aquel beso!
No volvería a verte...
¡Todo fue un sueño!
Todo en mi vida roto,
todo sin norte.
Deja que, en mi amargura,
al menos, llore.
No lloro lo perdido,
con ser tan grande.
Lloro porque fui un niño
y fui cobarde.
No supe retenerte,
siendo tan mía.
No sirvieron de nada
mis mil caricias.
Pudieron más los celos
y los engaños
de aquellos que quisieron
hacernos daño.
En mi lecho hay un hueco
triste y vacío.
Y lo estará por siempre...
¡Por siempre frío!
Poema
anterior
Menú
Poema siguiente |