Si
escudriñando los pliegues de mi alma
hallar quisieran objeto de algún precio,
no encontrarían más que suspiros rotos
y aroma de tus besos.
Los ayes son los versos ya lejanos
que aciago día forjé con ira y celos;
si algo más valen es sólo por ser fieles
amigos de mis sueños.
Pero aquello que encuentren que más valga
serás tú, pues contigo todo tengo:
la Gloria, la Riqueza, los Laureles...
¡Y sin tenerte a ti nada poseo!
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