Me
ha despertado mi pluma y, somnoliento,
saltándome del lecho he recorrido
las pálidas cuartillas, modelando
la holgura de mi amor con sus rasguidos.
¡Cuánto tiempo durmió..! ¡Qué tristes sueños
en este lapso amargo he padecido!
Mas hoy, fiera, renace de su tumba,
izando su estandarte en desafío.
Yo no seré poeta, seré un loco.
Pero sé que en mi mente va escondido
un ser que me señala diferente
y, por eso, hoy, de nuevo, empiezo un libro...
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