La mañana está alegre...

  La mañana está alegre y soleada;
la gente, paseando, para y mira.
- ¿Le vendo a usted la suerte en una tira? -.
Se ríen, pero nadie compra nada.

El bolsillo está seco y la soldada,
por mucho que se alarga y que se estira,
es corta al parecer. La suerte vira
y llega la viciosa empecinada.

No comerá, mas juega. ¿Qué le importa?
Ella dice que está bastante gruesa,
que prefiere jugar y quedar corta

al poner alimentos en la mesa.
Ludópata así quisiera muchos,
pero el barrio está lleno de flacuchos.

 

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