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De este infame cubil quieren
sacarme,
mandándome a la calle de paseo.
Que más voy a vender así lo creo,
pero a cambio, quizás, de fatigarme.
Para mí, caminar no es que me alarme;
a las gentes de cerca así más veo.
Lo malo es que se piensen que soy feo
y por ello desistan de comprarme.
Pasaré más calor y también frío,
según sople el invierno o el verano,
mas pienso que estar próximo es lo mío,
agarrando a los clientes de la mano.
Que perciban mi hablar, cómo me río
deseándoles la suerte muy ufano.
A la calle, ¡pardiez!, hoy me han
mandado.
Espero que la suerte esté a mi lado. |
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