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Mujer que me has contado los
pesares
que el avaro marido te provoca,
si saber yo pudiera aquél que toca
te daba a ti el cupón, la suerte a mares.
Mas no soy adivino y aunque a pares
quisiera regalar la suerte loca,
el Destino es más duro que una roca,
no deja conocer sus avatares.
¡Oráculo de Delfos, Ciencia Infusa,
prestadme vuestra ayuda y en mi mente
grabad el ganador! ¡Dime, tú, Musa,
qué número le vendo a esta cliente!
Que sé que de verdad lo necesita,
que lloro con su llanto. ¡Pobrecita! |
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