| |
Yo quisiera plasmar en un
soneto,
ambicioso, el sentir del alma mía;
mas me temo no exista poesía
capaz de relatar algo inconcreto.
Pues mi vida tan sólo es un boceto,
un destello fugaz, una ironía,
un algo no estrenado todavía
que ha quedado del todo ya obsoleto.
Por el mundo pasé sin darme cuenta,
viviendo sin pensar y, en un instante,
me encontré siendo el viejo que ya inventa
historias y aventuras que, galante,
viviera en el amor; y a los sesenta,
que cercanos ya están, de igual talante
obligado es seguir. Genio y figura
hasta, habrá que fingir, la sepultura. |
|