| |
Los contratos se firman para
cumplirlos.
Parece no compartes la misma idea:
Hoy me juras quererme; será un capricho,
pues mañana ya cambias. No hay quien te crea.
Un acuerdo firmamos aquella noche
que sellamos con besos y con caricias:
Sabiendo tú mi estado no habrá reproches,
tan sólo viviremos nuestras delicias.
Has incumplido el pacto, ya está bien
visto,
viniendo a reclamarle lo que no es tuyo;
que tuyos son mis besos y mi cariño,
mi cuerpo y mi persona. El resto es suyo.
¿Que qué es lo que le queda de tal
reparto?
Pregúntaselo a ella si eres valiente:
Que supo mis andanzas y mis engaños,
pero tuvo tres hijos con mi simiente. |
|