Pensar en las caricias que me hiciste...

  Pensar en las caricias que me hiciste
es tornar al Edén que aquella estancia
supuso con su lujo y su elegancia,
la "suite" con más encanto y luz que existe.

Pero fuera lo mismo en la más triste
pensión de mala muerte, sin prestancia,
que hubieras con tu aroma y tu fragancia
convertido en palacio. Conseguiste

transportarme al Nirvana deseado,
a ese instante sereno y placentero
donde el alma se pierde sin cuidado

de peligros, de miedos, donde espero
volver pronto a encontrarme si a mi lado
quisieras volver pronto, mi lucero.

 

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