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Déjame escribirte un verso
aunque el postrero resulte.
Lo que importa es que sea bello
y que al leerlo te guste.
Muy corto va a ser, parece,
pues no me viene la idea;
además, tú bien mereces
más que un verso una epopeya.
Así que mejor termino,
porque palabras no encuentro
para ensalzar ese brillo
de tus ojillos traviesos.
Y para alabar tu boca,
esos senos, tu cintura,
mi cerebro se alborota
y hasta aquí llegó mi pluma. |
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