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Pequeña mariposa, con tu
vuelo
hiciste en mí nacer sana alegría;
llenaste mi canción de Poesía,
serviste a mi amargura de consuelo.
Mas vuelvo ya a pisar de nuevo el suelo,
sintiendo que fue todo fantasía;
la pena de mi vida es sólo mía,
no debo confundirte con mi duelo.
Tú debes de vivir libre y dichosa,
gozar la madurez de tu belleza,
brotar de nuevo al mundo cual la rosa
que luces como nombre. Y tu cabeza
no dejarse guiar por otra cosa;
que una etapa feliz para ti empieza. |
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