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Te diré la verdad aunque
suponga
que pierda tu cariño y tus caricias;
no mereces que invente una milonga
por gozar de tus besos las delicias.
Tendré, por una vez, que ser valiente
y dejar las mentiras y el engaño;
intentaré ser bueno, ser decente,
que una cosa es jugar y otra hacer daño.
No quiero destrozar tus ilusiones
por sólo presumir, por tontería;
ya tuvo mi vivir duras lecciones
a manos de una dulce y bella arpía.
Trabajo me costó la asignatura
y, al cabo, hasta saqué sobresaliente,
¡Ingrata y despiadada criatura..!
Hermosa fue en verdad, mas no clemente.
Así que te diré, siendo sincero,
que existe otra mujer; que ya en mi vida
hay lazos que me tienen prisionero,
que no puedo ser libre aunque lo pida. |
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