| |
Al final fuiste historia ya
pasada,
de aquella que disfrutas y se olvida.
Así pasan las cosas en la vida:
Ayer eras un todo y hoy ya nada.
Tú sigues, sin dudarlo, enamorada;
sabiendo, a ciencia cierta y convencida,
que mi hambre se sació. Fuiste comida,
en mi largo vivir, de una jornada.
Ya ves, no te busqué, no hubo motivo
para hacerte a sabiendas ningún daño.
Es más, te lo advertí: - Soy vengativo
y puedes tú pagar mi desengaño.
Te crees tú ser muy lista; soy más vivo
y al final llorarás y no habrá engaño.-
No quisiste hacer caso de mi aserto...
Verás que lo que dije fue bien cierto.
¡Mujeres que jugáis con los amores!
A veces os traen llanto y dan dolores. |
|