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Sería muy capaz de estar mil
horas
susurrando en tu oído dulce versos,
mas dos mil me pasase más dichoso
si pagas cada rima con un beso.
Y una vida completa acariciando
el sedoso tapiz de tus cabellos;
seguro que harían falta tres mil años,
o más, para encontrarme satisfecho.
Y acaso aunque viviera eternamente,
e incluso sumergido en los Infiernos,
continuase quizás ambicionando
besarte mucho más mucho más tiempo.
Pues no existe reloj cuando en el alma
se alberga con pasión un sentimiento,
cuando juntos se abrazan deseosos,
juguetones, buscándose dos cuerpos. |
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