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En alas del amor vas,
anduriña,
en busca del cariño que te espera;
surcando vas veloz la carretera
a bordo de un Mercedes, galleguiña.
Aquí sufriendo estoy, querida niña,
inmersa en la amargura y desespera
mi ánima, gentil y aventurera,
por estar junto a ti como una piña.
¿Qué brillo de ilusión habrá en tus
ojos,
qué ocurrirá al mirarnos cara a cara?
¿Cuán sabrosos serán tus labios rojos?
Ya es corta la distancia que separa
el instante feliz de conocerte.
Espero tener dicha y tener suerte. |
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