Una hermosa mujer pasó ligera...

  Una hermosa mujer pasó ligera
un instante, tan sólo, por mi vida;
quizás le di la suerte que ella espera
o tal vez mal recuerdo que se olvida.

Ella la inspiración despertó entera
de mi mente que estaba cual dormida.
Sus senos me mostró de tal manera
que emergió mi lujuria adormecida.

Mas, luego, caprichosa, por la acera
se marchó con un hombre, divertida;
sin soñar, de seguro, ni siquiera,
que engendraba un poema su partida.

Mujer que traes sabor a primavera,
mujer que te marchaste, en esa huída
quisiera perseguirte; y, prisionera,
tenerte a mi capricho sometida.

Forjaste en mí ilusión, fue una quimera;
mas tiempo es de olvidar, que en tu guarida
ya estarás con tu amor de compañera
y con él yacerás muy complacida.

Que te dé gran placer, aunque quisiera,
hermosa y tan gentil desconocida,
con gusto ser yo aquél que te lo diera.
¡Maldita la ocasión que fue perdida!

 

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